Adelantamos la Navidad narrando historias y compartiendo anécdotas:
Tercera edición del programa dedicado a la narración de microcuentos: Sentado al borde de la cama se lamentaba del alcohol y sus consecuencias. La desconocida a su lado le cobraba el servicio. - Carolina Cádiz Un día la tristeza le preguntó a la alegría "¿Por qué tu nunca pierdes la sonrisa?" y ella le contestó que aprendió a encontrar cada día un motivo para sonreír. La tristeza se quedó en silencio y le respondió que eso era imposible. Entonces la alegría le rodeó con sus brazos y entendió que la tristeza sólo necesitaba amor, comprensión y que alguien la escuchara a corazón abierto. - Silvia Lara Iba caminando solo por la calle desierta a medianoche. Al pasar por una pared de vidrio, vio en el reflejo a tres personas. Volteó a ver la calle y seguía desierta. Volvió a mirar el reflejo y no había nadie, ni siquiera él. - Juan Carlos Santillán
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ResponderBorrarEn mi caso, te cuento que ya van a ser, con esta, quince navidades que paso en el laburo (trabajo de noche). Pero en Argentina, si no sos de lo que se hacen los cool y comés esas comidas rebuscadas, suele predominar el asado. Siempre está el que prepara el vitel toné, la ensalada rusa, ensaladas varias. Para beber hay vino blanco, tinto, cerveza, luego de la cena hay sidra, champagne, vino espumante y más cerveza y vino tinto y blanco, ja. Los regalos los abrimos ni bien se termina el brindis de las doce, pero haciendo el «acting» de la llegada de Papá Noel, ya que hay muchos chicos en la casa.
BorrarExcelentes los micro que leíste hoy, en especial el de Juan Esteban Bassagaisteguy, lástima que cambiaste el boludo por idiota :P
Un abrazo y felices fiestas.
Una delicia el asado argentino acompañado con vino, ya lo quisiera como cena navideña. A mi no me ha tocado trabajar aún en Navidad pero sí a mi padre, mis respetos por tus quince años continuos operando.
BorrarGracias por comentar, Raúl, creeme que también lamenté cambiar el "boludo" pero era imposible darle ese toque especial al término con mi acento. Otro abrazo para ti, Feliz Navidad!
¡Brillante, Eduardo! Qué bien relatado, che, fantástico. Me encantó la cadencia del relato: realmente llegás al corazón de quien escucha, algo dificilísimo de lograr.
ResponderBorrarMil gracias por poner a disposición de «El karting...» tu arte narrativo. Genial.
Soy de una pequeña ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires, en Argentina; como comenta Raúl, el asado acompañado por ensaladas de divers tipo, y buenos vinos, cerveza, fernet y gaseosa, es parte esencial de las cenas navideñas; previamente, disfrutamos de fiambres como matambre arrollado, pollo relleno con ensalada rusa. Luego viene el postre, el que, generalmente, consiste en ensalada de frutas. Finalmente, el brindis con sidra o champagne (a mí me gusta más la sidra...), acompañado por confituras varias, pan dulce, turrones y postres como el conocido «Mantecol». El punto final es la apertura de los regalos, que llega a su punto cúlmine cuando uno ve brillar los ojos de los pequeños integrantes de cada familia al momento de recibir cada presente. Ideal.
¡Saludos!
El matambre es un plato delicioso, con esas comidas sobre la mesa yo me quedaría a comer toda la noche jajaja. A mi también me gusta la sidra, aquí se llama sidro y me gusta que sea ligera y de buen sabor. Mañana por la tarde me paso por un par de negocios de comida latinoamericana a ver si encuentro Mantecol ;)
BorrarUn placer narrar tu historia, Juan Esteban, espero que pases una feliz Navidad.
Apenas descubro de la existencia de esta página y sus podcasts (al igual que estoy descubriendo al dueño de la voz que narra), y debo decir que me gustó, sí. Me parece interesante esto, llegué por una publicación de mi buen amigo Juan quien compartió la cuestión sobre su relato y terminé aquí, escuchándole. Entiendo que esto ya tiene un año en la web, pero nunca es tarde para hacer un comentario (mucho menos ahorita que es Navidad otra vez). Como buen venezolano, me gustó escuchar que has probado las hallacas (para mí, lo mejor de estas fechas). Es una tradición colectiva en donde en algún día de diciembre, las casas de Venezuela se inundan con el olor de un buen guiso (bueno, no siempre bueno, depende de la mano que lo haga, jajaja). No he probado platos navideños de otras tierras, a mi parecer con las hallacas ya siento que pruebo un pedacito de cielo cada Navidad, así que si un día mi inclino a probar otras cosas, será mera curiosidad. Nada más que añadir, muy buenos los relatos. Estaré dándome una vuelta por aquí a ver con qué cosas me topo. ¡Un saludo desde Turmero, Venezuela!
ResponderBorrarHola Gean, te parecerá extraño que recién responda pero hace poco que he dado el regreso al universo podcast y blog, estuve ausente pero extrañando las publicaciones periódicas. Qué ganas tengo de visitar Venezuela, tengo varios buenos amigos allá, la Navidad es siempre una fecha familiar y uno piensa más en estar en casa que de turista pero yo jamás cierro posibilidades, quizás me encuentre un 25 de Diciembre probando una rica hallaca en tu país.
BorrarMuchas gracias por pasar a escuchar y dejar tu comentario, ahora que he vuelto te invito a seguir escuchando, publico cada viernes.
Un abrazo hasta Turmero.